La Pluralidad de las Ideas

domingo, 2 de agosto de 2009

OVNIs. Objetos desconocidos en el cielo de Gijón, España.



LUIS MIGUEL PIÑERA
Fuente: La Nueva España


Se cumplen ahora los cuarenta años de la llegada del hombre a la luna. Ya sabemos desde entonces, con seguridad, que no existen los selenitas y que en Marte no hay marcianos. No estaba la cosa tan clara en el año 1950 cuando los cielos de Gijón fueron surcados por «naves interplanetarias» y por aeronaves con tripulantes «desconocidos». Y es que la cosa de los avistamientos de ovnis, de objetos volantes no identificados, en Gijón (y en toda Asturias porque si las luces aparecían en Gijón al rato lo hacían en Oviedo o Avilés) fue por rachas. La primera oleada fue en aquellos años cincuenta, bien poco después de terminada la segunda guerra mundial, y luego hubo otra hacia la mitad de la «década prodigiosa» de los sesenta, donde todo podía pasar.

De todas maneras la primera noticia que conocemos sobre «luces sobre el cielo de Asturias» data del año 1898. El día 2 de septiembre de ese año el diario El Comercio nos informa detalladamente de una excursión que hace un gijonés -como Lauri, firma- a la aldea de Veneros, junto a Campo de Caso, para observar la desde entonces ya famosa «luz de Veneros». Se trataba de una misteriosa luz roja, «intensa, fuerte, fija y de origen desconocido» que se veía todas las noches desde esa aldea, ya desde años antes, por espacio de quince segundos más o menos cada noche y que se vio durante muchos años más. Para los asturianos aficionados a la ufología es ese artículo publicado hace ciento once años, «Una excursión al Campo de Caso. La luz de Veneros», pionero sobre el tema en Asturias.

Más de medio siglo después los asturianos se despertaron asombrados -todos los asturianos menos los «miles de gijoneses» que fueron testigos directos del fenómeno- ante el titular del diario ovetense «Región». Nada menos que tituló así el 5 de abril de 1950: «Una formación de platillos volantes sobre Gijón», y hablaba de eso, de que miles de gijoneses habían observado desde el Muro de San Lorenzo cómo unas naves «en cerrada formación» habían cruzado la playa desde occidente al río Piles para perderse por La Providencia. Hablaba «Región» de «demostración marciana». Unos días antes el mismo diario había publicado un reportaje sobre un ovni en Burgos, y sobre algo más asombroso: sobre unas supuestas explosiones en Marte, «provocadas por sus habitantes, por los marcianos». El diario gijonés «Voluntad» no se quedaba atrás en su titular de aquel 5 de abril de 1950: «Infinidad de gijoneses afirman haber visto ayer platillos volantes sobre nuestra ciudad». Al día siguiente, Miércoles Santo, una nota nos asombra -por la rapidez del anunciante y por el ejemplo, evidente, de gijonismo- en el mismo diario: «Platillos volantes en Gijón. Han caído en El Llano, en la Bodega El Pino, con una excelente variedad de platos variados. El Sábado de Gloria con sidra, buen vino de Valdevimbre y baile en la pista».

LA NUEVA ESPAÑA había contado otro caso, cuatro días antes. El día 1 de abril de 1950, al lado de un reportaje sobre los once años desde el final de la guerra civil, leemos esto en portada: «En tres lugares de Asturias han sido vistos platillos volantes». Daba datos sobre avistamientos en Muros del Nalón, en Pravia y en Gijón, y entrevistaba a un carpintero gijonés, de nombre Manuel Ruiz y del barrio de La Arena: «Vi cruzar por el cielo una luz cegadora», decía, «y a gran velocidad. Eran la siete de la tarde y no estaba solo, tres o cuatro personas miraban al cielo en ese momento y vieron lo mismo que yo». Como un aviso, la semana anterior, LA NUEVA ESPAÑA del 24 de marzo de 1950, había titulado de esta asombrosa manera: «Platillo volante o no. Ayer los avilesinos vieron algo que pudo ser un avión, pero hay muchas razones para creer que no lo fuera». Los avilesinos habían visto, «algo raro, algo no normal, porque no eran aviones a reacción que tardan minutos en cruzar, este objeto tardó sólo segundos».

En el año 1965, el 15 de mayo, LA NUEVA ESPAÑA informaba de un platillo volante sobre Coaña; el 27 de junio de 1969 sobre un «objeto volante» que cruzó Gijón (al final parece ser que era un globo de investigación meteorológica), y el primero de septiembre de 1969 sobre un ovetense que circulaba en su coche a la altura de Noreña y vio «un ovni que tenía forma de un huevo cortado a la mitad».

Más recientemente. El día 5 de diciembre de 1979 LA NUEVA ESPAÑA publicaba una foto obra de Vélez, el fotógrafo habitual del diario en aquellos años, donde vemos un supuesto ovni sobre Oviedo. Había aparecido en la zona de Buenavista- El Cristo y, según los testigos, giraba y emitía luces de distintos colores, sobre todo azuladas. Aclaración sí que tuvo, el 27 de enero de 1996, uno de los últimos casos de ovnis sobre Gijón. Apareció -como siempre en Gijón- sobre la playa de San Lorenzo. Muchos testigos hablaban sobre las misteriosas luces de aquella noche, sobre su forma y sobre sus evoluciones en la costa durante una hora. Al final, al día siguiente, la explicación vino dada al saberse que el helicóptero Helimer Cantábrico había evolucionado por allí.

Descartamos en esta aproximación al fenómeno ovni en Gijón la cantidad de veces, en la década de 1950, que eran tomados por ovnis los «aviones a chorro», los aviones a reacción, que dejaban en el cielo su característica estela. Y naturalmente, obviamos todas aquellas noticias sobre el tema que solían aparecer cada año una fecha muy concreta de diciembre: el día 28.

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